15 mayo 2019






Etapa 13: Calzadilla de la Cueza - Bercianos del Camino.  31.600 km


Son las 7:08, cruzo el camino de entrada, y en el albergue Los Canarios aprovecho a desayunar. 
Siendo aún oscuro, salgo por la calle Mayor hasta encontrarme con la carretera Nacional-120.


Por la carretera nacional paso el río Cueza y la cruzo para avanzar por una senda que marcha en paralelo. 
Al desvío a Santa María de las Tiendas, antiguo hospital conocido también como del Gran Caballero  le sigue un tramo de unos tres kilómetros que salva un desnivel pequeño. 

Después, en suave bajada, cruzo de nuevo la Nacional-120 para entrar en el pequeño núcleo de Ledigos, 6,3 kilómetros separado de Calzadilla.


Lédigos es muy pequeñito, con un único bar al final del pueblo, de manera que se pasa de largo.
Salgo de Lédigos en paralelo a la carretera nacional, que volveré a cruzar para tomar por última vez el sendero que lleva hasta el mismo Terradillos de los Templarios, pueblo que toma su nombre de los Caballeros Templarios, orden militar cristiana fundada en el siglo XII que vigilaba en este mismo lugar el ya desaparecido hospital de San Juan.

Entro en Terradillos por la calle Iglesia Ter, y dejando a mi derecha la iglesia de los Templarios, en pocos metros más paso delante del albergue Jacques de Molay.
Dejo atrás la antigua encomienda templaria de Terradillos por una pista que muere en la carretera marcada como P-973.  

Un corto tramo de carretera da paso a una pista que avanza entre el cereal y las hileras de chopos, dispuestas junto a los arroyos de San Juan y de la Huelga. 
Pasados unos kilómetros me encuentro con una piedra que indica la posición del antiguo poblado medieval de Villaoreja.

Éstas formaciones las vería en varias ocasiones.
Este paisaje me acompañará hasta Moratinos, penúltimo pueblo del Camino de Santiago en tierras de Palencia.
Lo primero que encontramos al llegar a Moratinos es el Hostal Moratinos, con bar y posibilidades de comer, unos cien metros más adelante se pueden ver las interesantes bodegas excavadas y casas de adobe: mezcla de barro con paja y utilizada para levantar paredes y muros.





A la altura de la iglesia de Santo Tomás de Aquino giro a la derecha y salgo de la localidad. Dos kilómetros y medio me separan de San Nicolás del Real Camino, último pueblo palentino.
San Nicolás es pequeñito, paso de largo y a la salida salvo el río Sequillo y giro a la derecha para tomar la senda de peregrinos que avanza junto a la carretera.

Ciento y pocos metros al norte de ésta discurre la Autovía-231, autovía del Camino de Santiago, y encuentro el indicador del fin de las tierras de Palencia. 
Por la senda paso el límite entre Palencia y León, última provincia castellana que tiene el récord de kilómetros del Camino. Un total de 214,4 km. 
Camino en paralelo a la Nacional-120 y después de cruzarla paso el río Valderabuey por un puente de piedra. 
Se accede así a una explanada arbolada donde se encuentra la ermita de la Virgen del Puente, de estilo románico mudéjar.
Durante 7 kilómetros,  el camino me lleva hasta Sahagún. Pasando la N-120 por debajo,  se llega al casco urbano de esta ciudad castellano- leonesa. 


Pasando la calle Ronda de Estación cruzo el puente sobre las vías, entrado en la ciudad, paso junto al albergue municipal y continuo por las calles La Herrería y Antonio Nicolás.

Sahagún de arte mudéjar muestra sus iglesias de San Lorenzo y San Tirso, levantadas prescindiendo de piedra,  y armadas con ladrillos. 
Al final de la calle Antonio Nicolás, se puede ver el arco barroco de San Benito, y más adelante, paso el río Cea por el puente Canto, que me despide de Sahagún.
Haciendo el trayecto de  10,5 
kilómetros que me separan de Sahagún, encuentro éste arco, que según dicen marca la mitad del Camino de Santiago.

Después estoy entrando en Bercianos del Real Camino.
Como había fijado final de etapa, al haber previamente reservado el albergue, que se encuentra nada más entrar, lo primero busco mi cama, para luego bajar al restaurante para servirme el menú de Peregrino.
Éste albergue es de muy reciente construcción y es modernísimo en cuanto a instalaciones, super recomendable.
Cuándo estoy en el bar, llega quien sería un amigo durante el camino, Gergö Kovacs, que además para culminar el día era su cumpleaños, que festejamos juntos.
Luego de comer, salgo a reconocer el pueblo, pequeño, con muchas casas de adobe, y un pequeño supermercado, donde me aprovisioné para la próxima etapa.
Noche muy tranquila, todo preparado para salir a primera hora de la mañana.

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