15 mayo 2019



Etapa 3:  Villava - Lorca.  42.5 km.


Después de un desayuno completo en el albergue de Villava, a las 7:30 salgo en dirección Pamplona.
A las 8:10 estoy pasando por la población de Burlada, situada a 1.400 km de Villava.

En realidad desde Villava a Pamplona se circula siempre por calles de las diferentes poblaciones.
Kilómetro y medio después se cruza el puente de la Magdalena sobre el río Arga.  
El Camino continúa a la derecha hacia un paso de peatón, con semáforo. Sigo por el foso de las murallas, junto al Baluarte de Nuestra Señora de Guadalupe, para pasar bajo un puente levadizo y el portal de Francia, del año 1553.








Bajo por la calle de Curia hasta Mercaderes, la de la famosa curva de los encierros de San Fermín, llego hasta la plaza Consistorial. 
Paso frente del Ayuntamiento, mezcla barroca y neoclásica, fue construido en 1752.
Continuo por San Saturnino y recorro toda la calle Mayor. Después de un paso peatonal sigo hasta la avenida del Ejército y entro en la Vuelta del Castillo, hermoso parque rodeando al baluarte defensivo de la Ciudadela.

Más adelante, la señal obliga a dejar la zona verde para acceder a la calle Fuente del Hierro, que cruza la avenida Sancho el Fuerte y baja hasta la Universidad de Navarra. 
Se abandona ésta por el puente de Acella sobre el río Sadar. Por una senda de tierra y gravilla fina, después de dos kilómetros, se llega en pendiente hasta Cizur Menor. 
A la entrada, a mano izquierda, se encuentra la iglesia de San Miguel y a la derecha, la parroquial de San Emeterio y San Celedonio.
Dejo Cizur y siguiendo por un sendero agrícola, llegué a la localidad de Zariquiegui, a las 11:16 horas.




A la entrada se puede ver el porte geométrico y grandioso de San Andrés, templo que aún mantiene su sobria portada románica. 
Entre algunas casas con blasones sigo la subida. Dejo las pistas y entro por un sendero interesante que se abre paso entre monte de boj y espinos.
Llego hasta la fuente de Gambellacos, conocida comúnmente con el nombre de la Reniega. La leyenda cuenta que en este lugar, el diablo ofreció agua a un peregrino sediento a cambio de que renegara de Dios, la Virgen y Santiago. El peregrino, medio moribundo, despreció la bebida y rezó hasta que el demonio se fue y apareció la fuente que le sació.
3,4 km más adelante, luego de haber hecho un gran esfuerzo llego al Alto del Perdón.






Todo lo que deseas es quitarte la mochila, beber, comer algo y hacerte unas fotos junto a la original obra realizada en chapa por Vicente Galbete, que muestra una caravana de peregrinos de distintas épocas representando la evolución del Camino a lo largo de su historia. 
Después de un buen descanso, sello de Credencial y comprar una bebida, comienzo el descenso en un camino lleno de piedras sueltas y entre arbustos y encinas.


En una media hora el camino vuelve a la normalidad.  
Llegaba a Uterga a las 13:23 horas.
Es aquí que decido comer, para luego seguir camino hasta Lorca, es desde aquí que me contacto con el albergue de Lorca, para asegurar la cama, me separan 20.440 km.
En Muruzábal atravieso la calle Esteban Pérez de Tafalla, donde se encuentra la parroquial de San Esteban. son las 13:58, también se puede admirar el palacio barroco del mismo nombre, hoy reconvertido en bodega, y en menos de diez minutos estoy en camino del próximo pueblo:  

A las 15:20 llego a Óbanos:  visito La plaza del Ayuntamiento, que junto a la iglesia de San Juan Bautista, hace de unión entre los peregrinos que vienen desde Somport y los de Roncesvalles. Paso bajo el arco apuntado de la puerta de Obanos y bajo hasta la carretera, que hay que cruzar para continuar junto al río Robo hasta la entrada de Puente la Reina.










Llegar a Puente la Reina desde Óbanos lleva muy poco tiempo, y a las 15:50 estaba entrando en ella.






Al entrar, a la derecha se alza la iglesia de Santiago con su rica portada de principios del siglo XIII. Al final de la calle, el monumental puente románico sobre el Arga que da nombre a esta localidad. cruzo el puente y girando a mano izquierda se cruza la nacional y para despedir Puente la Reina por Zubiurrutia, el barrio de las monjas donde hay un convento de las Comendadoras del Espíritu Santo.
Después de una subida constante y matadora, a las 17:10 entro en Mañeru.



Pueblo de vino, Mañeru se atraviesa desde su parte sur entrando por la calle de la Esperanza y plaza de los Fueros, para abandonarla por la calle Forzosa. A la salida, una senda rodeada de cereal y viñedos, transitada por peregrinos, avanza hacia un pueblo de traza medieval situado sobre una colina.
A las 17:45 hago mi entrada en Cirauqui,  para llegar hasta el centro hay que transpirar mucho por sus calles empinadas. Por una de las puertas de la antigua muralla se accede a las calles Santa Catalina, Portal y al Ayuntamiento. 
A un lado de la ruta, tras unas escaleras a mano derecha, está San Román, iglesia de característica portada románica y reminiscencias árabes. 






Se sale de Cirauqui, por un tramo de calzada romana y un puente de la misma época, transformado en el siglo XVIII, que cruza las aguas, se continúa por pista con restos intermitentes de calzada romana y un puente de un solo arco.










Dos kilómetros más adelante estoy en una carretera local, paso bajo el viaducto del canal de Alloz, construido en 1939, y acabo en la orilla del río Salado. 
El Codex Calixtinus del siglo XII dice lo siguiente: “por el lugar llamado Lorca, por la zona oriental, discurre el río llamado Salado: ¡cuidado con beber en él, ni tú ni tu caballo, pues es un río mortífero!”  Se cruzan las aguas, de éste río, por un puente medieval de arcos ojivales y pasando el río me preparo para enfrentar un exigente kilómetro hasta Lorca, de continua subida. 
A la entrada se puede ver el prominente ábside de la iglesia de San Salvador. La calle Mayor me lleva de punta a punta del pueblo y es casi al final que se encuentra el albergue.
Después de una jornada matadora, me planto en la puerta del albergue, que a estas horas, 19:15 está cerrado, al abrirme cual no es la sorpresa que........no me guardaron la cama.....Cual habrá sido mi cara que el propio hostalero, después de regalarme con una bebida, se ofreció a llevarme a Estella, 8 km más adelante para descansar, y quedando en buscarme al otro día, a traerme de nuevo a Lorca para que continuase mi Camino.
Ésta jornada acaba en Estella, con un muy merecido descanso.




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