15 mayo 2019




Etapa 19: Villafranca del Bierzo - Laguna de Castilla.  26.170 km


Como cada día, intento salir sin hacer ruidos molestos, y acabo de arreglar la mochila en un jardín exterior del albergue.
Después de ello, bajo a la zona de recepción, donde hay además una cocina de uso comunitario, y una mesa muy completa, que invita a desayunar, es además de agradecer que por 3.50 € fuese tipo bufet, de lo mejor en éste sentido que he visto en todo el periplo.
A las 6.50 de la mañana, ya estoy caminando por las calles de Villafranca para completar mi etapa 19.
Camino por la calle del Agua, luego llamada Ribadeo, para llegar a la cuesta de Zamora, giro a la izquierda y en lo alto de ella paso junto al monumento al peregrino.
Cruzo el puente sobre el río Burbia y continúo por las calles de la Concepción y Espíritu Santo. 

Por esta última se abandona Villafranca y durante un kilómetro se sigue por el arcén de la carretera, junto al cause del río Valcarce. 
Llego ahora a un carril peatonal, protegido por un muro, que avanza entre la autovía A-6 y la Nacional-VI.
Luego paso debajo del viaducto de la A-6, para circular por la Nacional-VI, hasta el desvío a Pereje.
Cruzo la nacional y por la carretera de acceso, con un bonito entorno de chopos de la ribera del río Valcarce y de castaños, que impresionan por su tamaño, llego a la primera localidad del día: Pereje.
Es una población muy pequeñita,

Cruzo la localidad y antes de la salida a mano izquierda se encuentra el albergue, al salir vuelvo al carril peatonal. 
Un kilómetro y seiscientos metros más adelante se encuentra el área de descanso de Trabadelo.
Acompañándome de nuevo el bosque de la ribera del Valcarce, con grandes castaños, prosigo hasta Trabadelo, aquí se puede hacer un alto en el Camino.


Paso de la población, dejando a la derecha el desvío a Pradela y Sotelo, pero ahora camino cerca de kilómetro y medio por una pista asfaltada, por encima de la carretera nacional. 

Al superar un arroyo que alimenta al río Valcarce, vuelvo carril peatonal, junto a la Nacional-VI.
Casi dos kilómetros más del tedioso carril y llego a La Portela de Valcarce, también con algunos servicios, me encuentro con un grupo de jovencitos que se ofrecen a sellar mi credencial en la bonita iglesia de San Juan Bautista.
En La Portela , me encuentro en una zona apartada de la carretera con otro de los homenajes a los peregrinos que por aquí andamos, aprovecho entonces para comer algo y reponer energías para continuar.
Pasando La Portela, apenas transitados 300 metros junto a la Nacional-VI, llega el desvío hacia Ambasmestas y Vega de Valcarce. 

Primero paso por Ambasmestas.
 en la confluencia de los ríos Balboa y Valcarce, con construcciones en piedra y bonito aspecto.

Después de 1,7 kilómetros, entro en Vega de Valcarce, el pueblo más grande del valle, con muchos bares, restaurantes, albergues, etc, etc,  




A la izquierda sobre un cerro quedan ruinas del castillo de Sarracín, de los siglos XV y XVI, atribuido a los caballeros templarios. 
Paso frente a la iglesia de la Magdalena, patrona de pecadores y penitentes. 
Donde se muestra la característica peregrina de la villa. 
Edificio de una sola nave, de planta rectangular y torre campanario.
En algo más de dos kilómetros llego a Ruitelán.
Hasta aquí el camino ha sido casi plano.
A la salida de Ruitelán la pendiente se endurece un poco, preparándonos para lo que vendrá después. Poco más arriba, a la izquierda, tomo el desvío y cruzo el río Valcarce por un puente de piedra para luego bajar hasta Las Herrerías. 
Paso por ésta aldea hasta el barrio de Hospital , una continuación del pueblo que toma su nombre del antiguo hospital para peregrinos ingleses. 

Al pasar estas casas el camino se endurece, se hace más empinado y comienza la verdadera ascensión a O Cebreiro.

Por un duro repecho y en asfalto, por casi un kilómetro, bajo mi ritmo, acorto los pasos y cuento la respiración. Ahora es donde el peso de la mochila se siente. 
En plena subida, un indicador para la senda que nace a la izquierda de la pista asfaltada.
Ahora en la senda, la pendiente da un respiro hasta cruzar el arroyo de Refoxo, luego sigo por una calzada sombría que sube duramente entre castaños y robles.
 
Este camino nos acerca hasta La Faba, en el pueblo hay un bar y una tienda. 

Al pasar La Faba se abandona la pista sombría para salir a un terreno abierto, con vistas a los bosques atlánticos. 

Las amplias vistas cambian la percepción de la pendiente, que se torna ligeramente más suave hasta alcanzar el último pueblo de León en el Camino de Santiago Francés, son las 13.10´

Laguna de Castilla, es una pequeña población donde se encuentra el bar y albergue, La Escuela, desde mi punto de vista de los más recomendables.
Éste es mi final de etapa, he decidido hacer una etapa algo más corta previendo lo que sí fué realmente un muy duro camino, y además como siempre evitando las cabeceras de etapas preconcebidas, donde se aglomera la mayoría de peregrinos y el problema es el lugar en los albergues.
Con anterioridad, desde el camino me había asegurado la cama, me instalo en el moderno y muy cuidado albergue, luego de una muy disfrutada ducha, bajo a comer.                     
Habiendo repuesto energías, aprovecho para hacer lavado y secado de ropa.

La tarde ha servido para reponer energías y preparar todo para que en la mañana temprano pueda alcanzar O Cebreiro.

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