15 mayo 2019



Etapa 17: Santa Catalina de Somoza - Riego de Ambrós.  31.300 km


Salgo de Santa Catalina de Somoza, temprano sobre las 7.00 de la mañana, por la calle del albergue.
Después de algo más de media hora llego a la población de El Ganso. 

Entre medias, una cruz de madera colocada, en memoria, como tantas otras de un peregrino que perdió la vida en ese lugar.
En El Ganso, pasando un par de bares giro a la izquierda para pasar junto a una fuente y la iglesia de Santiago.

Tras pasar el Ganso, otra vez vuelve el camino junto a la carretera, monótono, que en ocasiones al estrecharse obliga a caminar por la carretera misma.
Dejando a la derecha el cruce a Rabanal Viejo y Maluenga, tras pasar el río de Rabanal Viejo, abandono la carretera para tomar una senda que sube entre un monte de robles. 
Avanzo pegado a una valla llena de cruces hechas con palos, donde algunos peregrinos se detienen a colocar la suya, cuyo significado no he comprendido. 
Después de 7 kilómetros llego a Rabanal del Camino, donde en el bar, que está junto a la carretera aprovecho para servirme un desayuno, es aquí donde vuelvo a encontrarme con la pareja de Isla Mauricio.


Al final de la calle principal de Rabanal del Camino paso junto a un lavadero.
 También hay personajes como éste que saluda a su manera...
Ahora se entra en una pista que tras un kilómetro obliga a cruzar la carretera y seguir por el camino de la izquierda.
La próxima población en el camino será Foncebadón, a la que llego sobre las 10:40.


Pueblo, que me llamó la atención, ya que su entrada está muy arreglada la carretera, pero luego entrando ya era todo agua y barro, lugar desde donde al parecer muchos salen para hacer rutas en la montaña.

A partir de Foncebadón comienza una fuerte subida hasta la Cruz de Ferro, un hito del Camino Francés.



Junto a la cruz se erigió en 1982 una capilla consagrada a Santiago Apóstol.
Dos kilómetros y medio después de la Cruz de Ferro llego al refugio de Manjarín, el albergue más peculiar del Camino gestionado por Tomás Martínez, el hospitalero templario, de lo más peculiar.
Por ésta senda se llega a Manjarín.

Después de Manjarín, la senda es pedregosa y en fuerte pendiente, llego a la cota de 1.505 metros (la máxima del Camino Francés), tras unos 3,5 kilómetros, el Camino llega a El Acebo de San Miguel, la primera localidad de El Bierzo.



Ahora sólo me separan unos 3 kilómetros de Riego de Ambrós, último pueblo por éste día, donde pernoctaré en la Pensión Riego de Ambrós.
En la Pensión hay un bar y restaurante con precios normales y platos bien servidos, aprovecho para comer en él.
Después de una ducha y comer, me dispongo a conocer más el pueblo, muy bien conservado, limpio y muy bonito.




En medio de la visita la lluvia me manda para la pensión.
Ésto hace que en la mañana los caminos sean casi intransitables.
Noche muy tranquila y reparadora.

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