15 mayo 2019






Etapa 16: Villar de Mazarife - Santa Catalina de Somoza  40.610 km

Me levanto sin despertar  a los demás, no sirven desayuno de manera que salgo de inmediato, son las  7.15 horas.
Antes de encontrar el primer pueblo, Villavante tendré que andar casi dos horas, me separan 9,8 kilómetros.
Entro en Villavante a las 9.00, aparentemente pueblo sin mayor importancia , nada más llegar se anuncia el albergue Santa Lucía, hay un barrio llamado el barrio del Palacio, en el que no hay edificio alguno, pero si cimientos que indican que algo ha habido. 
Los vecinos del pueblo movidos por la curiosidad, han tratado de investigar en los archivos del Ayuntamiento, en los de León y hasta han llegado a los de Madrid y han conseguido información de que antiguamente un Rey mandó construir un albergue, para que pudieran descansar los peregrinos que iban hacia Santiago, y al haber sido construido por un Rey se le dio el nombre de palacio, con lo cual queda demostrado que el camino de Santiago siempre ha sido por Villar de Mazarife, Villavante y Hospital de Órbigo.

Historias a parte, tendré que caminar casi 5 kilómetros para llegar a Hospital de Órbigo, y llego sobre las 10.00 de la mañana.


Tengo que cruzar el río Órbigo, que pasa bajo el puente llamado del Passo Honroso, donde Suero de Quiñones retó en 1434 a todo caballero que pretendiera cruzarlo. 

Cruzo, para acceder a Hospital de Órbigo, donde nos recibe la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVIII.


Es aquí que aprovecho a comprar en farmacia, Ratisalil, ayudante infaltable para mis piernas.
Cruzo Hospital de Órbigo por la misma calle principal hasta su salida, donde una señal clavada en un poste muestra dos posibilidades para el resto de la etapa.
Elijo como siempre la más larga que pasa por Villares de Órbigo, Santibañez de Valdeiglesias, San Justo de la Vega y finalizando en Astorga.
Giro a la derecha por una pista rodeada de un paisaje sumamente agrícola  y de monte bajo, y así llego hasta Villares de Órbigo.

A las afueras de Villares de Órbigo al cruzar una carretera local y tomar un camino junto a una nave de ladrillo visto, paso junto a un merendero y sigo subiendo ligeramente por monte bajo.
Después de éstas vistas y por una carretera local, llego a  la población de Santibáñez de Valdeiglesias.

Entro por la calle Camino de Villares, sigo por la calle Real y girando a la derecha, se encuentra el albergue parroquial. 

Terminada la calle y salgo de Santibáñez por una pista ancha, muy pedregosa, junto a unas naves. 



Sigo ganando altura hasta llegar a una cruz labrada. 
Ahora bajando durante unos seiscientos metros, y luego volviendo a subir. 
Sigue la sucesión de varios toboganes por la pista pedregosa, cada bajada y subida, acaba pasando factura a las piernas cansadas. 

Llego así a un altiplano y me encuentro con un sitio Hippie. Es la Casa de los Dioses, ubicada en Majada de Ventura, también aquí se puede uno servir, refresco, café, agua e inclusive en un pequeño parque descansar del Camino.
Pronto se cruza una carretera y una larga recta lleva hasta el crucero de Santo Toribio, donde hay un mirador sobre San Justo de la Vega, la ciudad de Astorga y el monte Teleno. 
En este mismo lugar, en el siglo V, el obispo de Astorga, tras ser expulsado de su sede, profirió la célebre frase: “De Astorga, ni el polvo”.
Bajo del crucero para llegar a San Justo de la Vega.
Me recibe éste peregrino, tan cansado como yo.
Cruzando el río Tuerto sigo por una pasarela metálica paralela al puente de piedra, y algunos metros más adelante dejo el paseo y tomando una pista que avanza junto a una nave, llego al río Jerga, que se sortea por un pequeño puente. 
Aquí giro a la izquierda y llego a la pasarela metálica, muy alta, que salva las vías del tren de la línea Palencia – La Coruña.
Paso sobre la vieja y en desuso  vía Plasencia – Astorga y tras la rotonda con el nombre romano de Astorga: Asturica Augusta, subo por la Travesía Minerva hasta la calle Puerta del Sol, donde giro a la derecha. 


Por ésta, una dura cuesta que pasa frente al albergue de los Amigos del Camino y al conjunto formado por la capilla de la Vera Cruz y la iglesia de los Padres Redentoristas, llego hasta el Ayuntamiento.



Dejando a espaldas a la fachada del Ayuntamiento de Astorga, cruzo la plaza Mayor, sigo por la calle Pío Gullón, y tras cruzar García Prieto continuo por la calle de Postas y la calle Santiago. 
Me encuentro de frente con el Palacio Episcopal
Dejo a un lado el Palacio Episcopal obra de Gaudí.




Paso junto a la catedral, y salgo por la calle Leopoldo Panero, ya en busca de un restaurante para comer, en el centro los precios entre 18 y 25 euros el menú, prohibitivo para un peregrino, recordar que es Semana Santa.
Salgo del núcleo de la ciudad, ya decidido a pasar sin comer, cuándo ya en las últimas viviendas de la ciudad en la carretera LE - 142, encuentro el que sería mi salvación, restaurante Silva que por 10 € sirven un suculento menú.

Continúo camino, por senda siempre paralela a la carretera y cruzo por Valdeviejas, en el cruce la ermita de Ecce Homo, construcción del siglo XVIII que fue restaurada completamente en 2007.

 Poco más adelante en 2,5 km Murías de Rechivaldo.



Entro tras salvar el cauce del río Jerga, resaltable, la parroquia de San Esteban, del XVIII, queda a mano derecha y cruzo Murias por una calle lateral.
2 kilómetros más adelante llego a Castrillo de Polvazares, muy bonito y conservado, donde paro a descansar, y poder acometer luego algo más de 3 kilómetros hasta Santa Catalina de Somoza, fin de la etapa de éste día.
Llego al albergue Hospedería San Blas, que con un costo de 5 €, resultó ser de los más baratos, de excelente atención, con bar y restaurante, que también sirve menú y muy bueno.
Noche muy tranquila, de descanso y todo preparado para salir muy temprano a realizar una nueva etapa que me acerque a Santiago de Compostela.

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