15 mayo 2019





Etapa 23: Ribadixo - Lavacolla. 31.930 km

Como siempre todo preparado bien temprano, y salgo sobre las 7:00 de la mañana.
Hoy por ser muy perfeccionista con el recorrido, desciendo desde el albergue, cruzo la carretera, para dar un rodeo bastante grande, pasar por debajo de la misma carretera más adelante, y en unos 20 minutos pasar por la puerta que da acceso al albergue por la parte de arriba, segundo piso, era sólo subir unas escaleras interiores y salir a la carretera. ahorro= 750 metros de camino y barro.
De todas maneras no me arrepiento ya que me interesaba hacer el camino de forma completa.
Dando ese rodeo, me incorporo a la Nacional 547, y por senda a su lado llego hasta las primeras casas de Arzúa. 
En la misma entrada hay varios albergues privados situados uno tras otro. 
Dejo la avenida para coger la rúa Cima do Lugar, donde se encuentra el albergue público, sigo de frente y empalmo con la empedrada rúa do Carmen. 
Ésta llena de soportales y fachadas revestidas de madera. 

Por un entorno más rural bajo hasta la fuente os Franceses, cruzo el río Vello y llego a As Barrosas y su capilla de San Lázaro. 
Llego hasta el río Brandeso, para luego subir hasta Preguntoño, aldea de la parroquia de Burres con su ermita de San Paio del siglo XVIII.

A la salida de Preguntoño, por un túnel que evita cruzar la Nacional, tengo un repecho, entre prados, cultivos hasta llegar A Peroxa. 
El paisaje es de montes de eucaliptos muy altos. 
Ahora por pistas llenas de hojarasca, bajo hasta el riachuelo Ladrón y llego a la Taberna Vella.
Poco después llego a Calzada.

Sucesión de pistas para llegar hasta Boavista y Salceda, al pie de la Nacional-547.
Salgo unos metros de la nacional por la derecha, pasando junto al recuerdo al peregrino Guillermo Watt, fallecido en el Camino. 
Luego de pasar pequeñas poblaciones llego ya A Brea.


Tras pasar A Rúa, por dentro de los mismos bosques llego a la carretera, si giro a la izquierda como varias flechas en el suelo indican llegaría a O Pedrouzo.
Como la intención no era quedar en O Pedrouzo, el Camino continúa de frente cruzando la carretera e internándose nuevamente en los montes.

Después de 4 kilómetros, la subida continúa durante más de kilómetro y medio, pero se torna mucho más asequible.
Llegado al cruce de la autovía, un monolito esculpido con el bordón, la calabaza y la vieira anuncia la entrada en el municipio de Santiago. La zona está en obras por lo que hay que dar un rodeo que me lleva al perímetro del aeropuerto, dejando a mano izquierda la pista y a derecha las luces de balizas, es aquí que nuevamente se descuelga una tormenta que impresiona. 
En éste punto no sabía si continuar o parar a esperar que escampara, pero ríos de barro corrían cada vez mas fuertes, quedaba muy poco para lavacolla, decido continuar.


Pasado literalmente por agua llego a San Paio, aldea de la parroquia de Sabugueira.
Un breve repecho por pista asfaltada y tomando la pista de la derecha, ahora descendiendo por medio de varios núcleos de la parroquia de Sabugueira. Llego a mi final de etapa, albergue Lavacolla.
Son las 13:55, no han abierto, por lo que soy el primero.
Albergue muy grande, con muy buena organización, todos los servicios, cocina comunitaria, etc.
Después de una ducha y poner a lavar y secar la ropa, ya que fueron tres días de agua torrencial, me indican que el mejor sitio para comer es el restaurante San Paio ( excelente ).
Había estado lloviendo, paró mientras comía, pero al acabar otra vez, ríos de agua corrían frente al restaurante, quito zapatillas, remango pantalón y otra mojadita más, por los 5oo metros que separan el albergue.
Más tarde habiendo escampado, cruzo al super para comprar algo para mañana.
Preparativos luego, para mañana salir temprano y llegar a Santiago casi en soledad.



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